El Mate

Es un lÃquido y entra por la boca. En el Rio de La Plata, en Chile o en Paraguay, nadie toma mate porque tenga ganas de mitigar la sed. Es una costumbre, como fumar, por ejemplo. El mate es todo lo contrario a la televisión; Permite conversar cuándo estás con alguien, te hace pensar cuando estás solo/a. Al llegar alguien a tu casa, especialmente en Argentina o Uruguay, la primera frase que tirás es: que tal, como andás? (o alguna similar) y la siguiente es: ¿tomamos unos mates?, (esta es inevitable).
Y sucede en todas las casas; en las mansiones de los mas ricos y en las casas de los mas pobres.
Sucede con las mujeres de cualquier nivel, intelectuales, parlanchinas o chismosas y sucede con los hombres, jovenes, maduros, serios o inmaduros. Sucede con los viejitos en un geriátrico y con los adolescentes cuando estudian o se reúnen.

Algo tenemos en común los buenos y los malos, tomamos mate! Lo hacemos tanto en verano como en invierno; con mucho frio o con mucho calor, con lluvia o con sol, de dÃa o de noche, en casa, por la calle o en la playa; no importa la hora ni el lugar cuándo la charla es amena o la soledad nos invade.

